El proyecto se desarrolla sobre un terreno de 238 m² en Magdalena y plantea la ampliación y remodelación de una vivienda de los años setenta. La propuesta parte del respeto por la arquitectura existente, conservando sus muros y recuperando ornamentos deteriorados como parte de su memoria constructiva.
La intervención incorpora un nuevo tercer nivel mediante materiales ligeros, buscando una integración discreta con la estructura original. La recuperación de la escalera central y el diseño de nuevas puertas mantienen la continuidad del lenguaje interior de la vivienda.
Hacia el exterior, la fachada propone una intervención sutil que reconoce su relación con el entorno. Paneles verticales regulan la radiación solar lateral de acuerdo con la orientación del proyecto y el recorrido del sol, incorporando una respuesta ambiental integrada a la expresión arquitectónica.